Jesica Cirio en el vestidor de su departamento
`Kitty es el alma de mi casa´


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Ha­ce ya tres años que aban­do­nó la ca­sa de sus pa­dres en La­nús, pe­ro lle­vó con­si­go la esen­cia y los co­lo­res con los que con­vi­vía en su ha­bi­ta­ción del ho­gar pa­ter­no. Hoy, su de­par­ta­men­to en Puer­to Ma­de­ro, ex­hi­be con or­gu­llo, en ca­da una de sus pa­re­des, aque­llos de­ta­lles que di­rec­ta­men­te la co­nec­tan con fe­li­ces re­cuer­dos de su ni­ñez.

Tan­to en el li­ving, co­mo en la co­ci­na, en el ba­ño y en los dor­mi­to­rios de Je­si­ca Ci­rio (22), el co­lor pre­do­mi­nan­te es el ro­sa, así co­mo tam­bién las ca­ras de la ga­ti­ta Kitty se en­cuen­tra en ca­da uno de los cua­tro am­bien­tes del 5o pi­so que ha­bi­ta. To­do fue de­co­ra­do por la ac­triz, ve­det­te y mo­de­lo de la agen­cia de Lean­dro Rud, aun­que re­co­no­ce que por los com­pro­mi­sos que supone su participación en “Patinando por un sue­ño”, ya no dis­po­ne de tiem­po pa­ra con­ti­nuar con la de­co­ra­ción del lu­gar: “Kitty es el al­ma de la ca­sa. Des­de muy chi­ca me con­ver­tí en fa­ná­ti­ca de ella. Por eso ten­go des­de las pan­tu­flas, has­ta el dis­pen­ser de agua y la tos­ta­do­ra, con la ca­ri­ta de la ga­ti­ta. Ape­nas me mu­dé co­men­cé a de­co­rar el de­par­ta­men­to, y aún no lo ter­mi­né. Ocu­rre que es­ca­sea el tiem­po y, de pron­to, to­do se con­vier­te en un gran lío”, cuen­ta Ci­rio.

—Por la can­ti­dad de pro­duc­tos que po­see de Kitty, pa­re­ce que es­tu­vie­ra ob­se­sio­na­da con ella...

—Es que amo a Kitty. Ella es co­que­ta, dul­ce, ca­ri­ño­sa y sú­per tier­na. No sé cuan­do sur­gió mi amor por ella, pe­ro hoy es el de­no­mi­na­dor co­mún de to­do el de­par­ta­men­to. y pien­so se­guir ad­qui­rien­do co­sas. Ya ten­go pan­tu­flas, guan­tes, cam­pe­ras, go­rros, pei­nes, una tos­ta­do­ra, al­mo­ha­do­nes y otras co­sas más.

—¿Y cuál es su lu­gar pre­fe­ri­do de la ca­sa?

—Sin nin­gu­na du­da mi si­tio pre­fe­ri­do es mi ves­ti­dor. Ahí pue­do pa­sar mil ho­ras pro­bán­do­me ro­pa de to­do ti­po y co­lor. En ge­ne­ral, una vez que em­pie­zo a sa­car pren­das no ter­mi­no más. Me prue­bo tan­ta ro­pa que no pue­do de­ci­dir­me por na­da y, al fi­nal, to­do que­da ti­ra­do en el pi­so. No se pue­de ni pa­sar por el ves­ti­dor. ¡Me­nos mal que la chi­ca que tra­ba­ja en ca­sa siem­pre aco­mo­da to­do!

—¿El co­lor de los mue­bles, las pa­re­des y la ro­pa de ca­ma, tam­bién lo eli­gió us­ted o re­ci­bió el ase­so­ra­mien­to de al­guien?

—No, no re­ci­bí nin­gún ase­so­ra­mien­to. To­do lo fui de­co­ran­do yo mis­ma. Los si­llo­nes son ne­gros pa­ra lo­grar el con­tras­te con las pa­re­des blan­cas, en cam­bio, pa­ra el dor­mi­to­rio pre­fe­rí el ro­sa, y ca­si to­do es de ese co­lor. Co­mo duer­mo so­la na­die me cues­tio­na las elec­ción de los co­lo­res.

—Al mar­gen que duer­ma so­la ¿có­mo se en­cuen­tra su re­la­ción con Ro­dri­go Fer­nán­dez Prie­to? Por­que en el úl­ti­mo tiem­po se se­pa­ró, se re­con­ci­lió, se vol­vió a se­pa­rar y aho­ra se re­con­ci­lió nue­va­men­te...

—Es­ta­mos tra­tan­do de lle­var ade­lan­te la re­la­ción, por­que en­tre no­so­tros hay mu­cho amor. Ha­ce un año y sie­te me­ses que es­ta­mos jun­tos. Nos pa­sa lo que le pue­de pa­sar a cual­quier pa­re­ja jo­ven. A ve­ces, los di­ver­sos com­pro­mi­sos ha­cen que una se com­pli­que so­la.

—¿Pien­sa que ser una de las mu­je­res más de­sea­das de la Ar­gen­ti­na jue­ga en con­tra a la ho­ra de es­tar en pa­re­ja?

—Ser quien soy lo lle­vo con tran­qui­li­dad, es par­te de mi tra­ba­jo. Aun­que a ve­ces se con­vier­te en un pe­so ex­tra pa­ra la pa­re­ja. Qui­zá, si lo pien­so me­jor, me doy cuen­ta de que ser Je­si­ca Ci­rio me ha traí­do pro­ble­mas con mis no­vios. Es al­go com­pli­ca­do ma­ne­jar los afec­tos cuan­do se ad­quie­re cier­ta no­to­rie­dad.

—Hoy, usted se luce en “Pa­ti­nan­do por un sue­ño”. ¿Ha­bía prac­ti­ca­do es­ta dis­ci­pli­na al­gu­na vez?

—Ja­más, y es muy di­fí­cil ha­cer­lo. Es un de­por­te muy com­pli­ca­do que tie­ne una exi­gen­cia ex­tre­ma. Es­toy muy feliz por tener esta oportunidad y es­pe­ro lo­grar una bue­na per­for­man­ce de ahora hasta el final.
Autor: Federico Levin
Publicación semanal de Editorial Perfil S.A. © Copyright 2007. Editora CARAS. Todos los derechos reservados.
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