“Estoy buscando un hijo pero no estoy embarazada” En el sur, Nicole Neumann desmiente rumores
Una vez aterrizado el vuelo en el aeropuerto nevado de San Carlos de Bariloche, lo primero que recibió Nicole Neumann (26) fue un llamado de su madre, Claudia: “¡Qué es eso de que voy a ser abuela y todavía no me dijiste nada!”. Del otro lado de la línea, Nicole respondió: “Mamá, tranquila que es mentira. Ganas no me faltan pero te prometo que cuando quede, la primera en enterarte vas a ser vos”. Aún estaba ofuscada por un rumor que hubiera deseado que fuera cierto. “Es imposible que esté embarazada simplemente por una cuestión física: hace más de un mes que estoy acá y no veo a Fabián (Cubero) desde entonces. Podría haber quedado antes de ese tiempo, pero como los médicos recomiendan no volar los primeros tres meses, me hubiera quedado chocha de la vida en Monterrey. Ahora vuelvo a México y hasta que no quede embarazada, no piso la Argentina”.
Mientras se acomoda en un sillón de terciopelo beige, Nicole comienza con sus confesiones: “Es la primera vez que realmente siento ganas de tener un hijo” dice. La charla exclusiva con CARAS se desarrolla en el coqueto lounge del Art Hotel El Casco, ubicado a orilla del lago Nahuel Huapi, donde Nicole acaba de hacer fotos sexies, antes de ser mamá, frente a un hogar a leña.
—¿Fabián también tiene ganas de ser papá?
—Sí, muere por tener un bebé. Apenas llegue a México, nos ponemos a buscarlo como locos.
—Se la ve feliz.
—Sí, realmente estoy atravesando el mejor momento de mi vida. Y no es un cliché, es la pura verdad. Después del caos que viví el año pasado cuando me divorcié, al fin logré encontrar la paz al lado de un compañero único. A éste no lo cambio por nada del mundo.
—¿Qué tiene de especial Cubero?
—Todo. Pero, principalmente, es un hombre con mayúsculas. Amo cómo me ama, cómo me malcría y que siempre esté pendiente de los detalles. De golpe, me escucha decir: “Me encanta tal cosa”. Y al tiempo me sorprende para algún aniversario con ese regalo. Pero, a la vez, sabe ponerme límites, cosa que me fascina y necesito, porque soy demasiado caprichosa. A veces, cuando me pongo mal por algo o estoy triste, me infunde ánimo porque es súper positivo y va siempre hacia adelante. Además, lo admiro mucho. Me vuelve loca lo que hace. Me encanta estar en las tribunas viéndolo jugar y ser testigo de cómo lo quiere e idolatra la gente. Eso me llena de orgullo y enamora cada día más hasta el punto que, por primera vez en la vida, siento ganas de envejecer junto a alguien.
—¿Suele ir la cancha?
—Sí, es mi programa favorito y trato de ir a todos los partidos. Antes de venir para acá lo acompañé a Los Angeles, donde jugó contra Beckham en su partido debut con el Galaxy.
—¿Volvería a casarse
—(Piensa). La verdad, no me muero por volver a casarme. Nunca fui muy de fiesta, vestido y torta. Creo que en ese sentido me dejé llevar un poco (se refiere a su casamiento con quien hoy es su ex marido, Nacho Herrero). Pero la verdad es que muero por formar una familia numerosa, y si tengo que volver a casarme, porque Fabián tiene esa fantasía pues nunca se casó, lo volvería a hacer, con torta y todo.
—¿Se lleva bien con la familia de él?
—Sí, me llevo bárbaro. Tiene una familia divina.
—¿Y Fabián conoció a sus padres?
—A mi papá no. En octubre cuando venga a visitarme a México, se lo voy a presentar. Pero hablan siempre por teléfono y se llevan bárbaro. Me ve contenta y dice que eso es lo único que importa. Contrariamente a la opinión que tenía de la relación con mi ex, que siempre me decía que no le veía demasiado futuro a la pareja. ¡Y tenía razón! Mamá también está chocha, es el primer novio que le cae bien. ¡Sigue los partidos por Internet y todo! Es que Fabián es muy carismático y es imposible que le caiga mal a alguien.
Hace ocho meses que está instalada en Monterrey, donde comparte una mansión con Cubero. Cuenta que allí hacen programas tranquilos como ir a comer o al cine sin ser perseguidos por los papparazzi. “Estamos mucho en casa con los perros y en la pileta, porque allá hace un calor infernal. Por las mañanas, Fabián se va a entrenar y yo parto para el gimnasio o me voy a clases de baile o yoga. Cuando él concentra, por las tardes, me voy a un hogar de bebés abandonados y chiquitos abusados o con problemas, donde trabajo como voluntaria. De paso, practico”, dice la modelo.
—¿Extraña la Argentina?
—Sí, la verdad que extraño horrores. Pero bueno, tengo una parte de mí, que es Fabián, que está allá y vale la pena el esfuerzo. Lo que más extraño de acá son mis perros, mi casa y mis amigas. Cada vez que abandono el campo para irme a Ezeiza y veo a los perros (tiene treinta), corriendo a la par de la camioneta, no puedo parar de llorar.
—¿Cubero no le regaló ningún perro?
—Sí, me regaló un bulldog blanco, que amo. En realidad, la historia fue así: la segunda vez que vino a verme al teatro, el año pasado, me mandó unos chocolates con un perrito bulldog blanco. Lo llamé y le dije: “Qué casualidad, muero por esta raza”. El respondió: “Yo también”. Después, al comenzar la relación, dijimos: “Cuando nos vayamos a vivir juntos, compramos uno. Entonces, además de “Brut”, compramos dos Chihuahuas, “Tina” y “Bono”. Ni bien llegue, me voy a comprar un Chihuahua mini, el perrito más pequeño del mundo.
—Volviendo al tema del hijo, ¿tienen pensado algún nombre?
—Tengo pensado cuáles serán los nombres de mis hijos desde que tengo quince años. Mateo, si es varón; Indiana, si es nena. Por suerte, a Fabián le encantaron.
—Con lo que le apasiona la moda, me imagino la ropita que le va a comprar al bebé.
—Sí. Ya le dije a Fabián que cuando esté de cinco meses y sepa el sexo, me voy a Dallas para comprarle todo al bebé: el mejor cochecito, el mejor juguete. ¡Ya vi el equipo de Christian Dior con el que quiero que salga del hospital!
—¿Cómo es como ama de casa?¿Le cocina a Cubero?
—Por suerte las tareas de la casa me encantan, soy súper casera. Además, a Fabián le gusta mucho lo que le cocino, especialmente las tartas de cebolla y atún, zapallito, berenjena y zanahoria, o el risotto con langostinos.
—Los dos viajan mucho por trabajo, ¿qué papel juegan los celos?
—En ese sentido es un placer porque los dos creamos una relación tan linda, de tanta confianza y entrega, que los celos no existen. Fabián tiene un corazón enorme y se entrega totalmente. Creo que se moriría de culpa antes de meterme los cuernos.
Tiene en el anular e índice de su mano izquierda dos anillos que le regaló Cubero. Y en su billetera lleva celosamente guardada una foto del futbolista con quien, confiesa, habla seis veces por día cuando están de viaje. La modelo de la agencia Chekka asegura estar contenta como conductora de “E! Entertainment” y de “Fox Shorts”, donde pronto presentará “Estilo Nicole”.
—Hoy hizo fotos con el mismo fotógrafo que la retrató por primera vez con Cubero en la cancha. Revivamos el momento del vestuario, cuando lo vio a Fabián por primera vez.
—(Sonríe y rememora). Estaba en el vestuario de hombres con ruleros, al estilo doña Florinda y, de pronto, entra Fabián. Lo miré para saludarlo y sentí una especie de imán. Lo primero que le dije a Iván, que me estaba peinando, fue “¡Qué buen casting de jugadores que hicieron!”. Después, durante la producción, no dejó de hacerme chistes. Me reí mucho y me fascinó su espontaneidad. Cuando terminamos de hacer las fotos lo invité al teatro. El resto es historia. Hoy estamos buscando nuestro primer hijo.
Autor: Carolina Fauve
Fotos: C. Welcomme/Perfil
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