Con el poder absoluto de sus acordes y su recuperada y renovada voz, Charly García (58) fue emperador justamente en un anfiteatro romano construido para los soberanos, en la localidad de Cesarea, Israel, donde brindó uno de los shows más emotivos y brillantes desde su regreso a los escenarios. Así, con el delirio de los 5.000 fans que colmaron el histórico lugar, el músico (uno de los fundadores del rock nacional), fue aclamado en Tierra Santa y nombrado “Embajador de la Paz” por representantes de la Fundación Shimon Peres. Algo que muchos sueñan y pocos logran, Charly lo hizo realidad. “Ver llorar a la gente emocionada con temas como el Himno o Canción para mi muerte, me conmovió muchísimo. Sentí una emoción muy grande. Este fue el lugar más alejado al que llegué en mi carrera para tocar”, contó emocionado.
SigueCrónica de un viaje íntimo e inolvidable en el que García dejó florecer sus más profundos sentimientos
Con gran expectativa, Charly arribó a Tel Aviv junto con todo su grupo, su pareja, Mercedes Iñigo (22), y su manager y “ángel guardián”, Fernando Szereszevsky, quien es el máximo responsable de su regreso a los escenarios junto a “Mecha” Si bien el show fue el jueves 13 de mayo, el músico y su gran familia, como a él le gusta llamar a su banda y allegados, disfrutaron a pleno de un tour por los sitios más sagrados del país Junto a su manager, a Hilda Lizarazu, Carlos Alberto “el Negro” García López, su novia, y los músicos, visitó el Muro de los Lamentos, en Jerusalén, y tanto él como el resto grupo lucieron una kipá con el símbolo de “Say No More”
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